Con la convicción del deber cumplido, culminamos la segunda versión de la Escuela de Lideresas del Biobío. 30 nuevas lideresas de la región de Concepción se certificaron fortalecidas, conectadas y listas para multiplicar su impacto en sus territorios.
Este logro se sustenta en resultados concretos: en la versión 2024, el 100% de las participantes adquirió conocimientos que mantiene vigentes hoy, y un 80% se siente más competente en el ejercicio de su liderazgo gracias a lo aprendido. Estas cifras no son solo números; son el reflejo de encuentros que transforman y redes que perduran. Hace unas semanas, cerramos con abrazos, aprendizajes compartidos y una ceremonia llena de sentido esta nueva versión, un proyecto que nace desde nuestra esencia más profunda: el cambio social sostenible se construye facilitando espacios donde las personas se fortalecen, conectan y trascienden juntas.
Sabemos que el tejido social de la región enfrenta desafíos profundos. Vemos a diario cómo el liderazgo comunitario, en especial el de las mujeres, carga con una responsabilidad inmensa y muchas veces en solitario. Esta escuela fue nuestra respuesta: no fue solo un curso, fue un espacio de encuentro genuino, donde el conocimiento se encontró con la experiencia vivida, y donde cada duda compartida se transformó en una solución colectiva.
La formación se desarrolló en cinco sesiones, un puente entre el saber y la acción concreta:
- Pisando fuerte en el territorio con la profesional voluntaria Javiera Pavez, aprendiendo a planificar con mirada de género y comunidad.
- Defendiendo lo nuestro junto al profesional voluntario Eduardo Solís, haciendo de los Derechos Humanos una herramienta tangible para la acción local.
- Rompiendo el silencio, tejiendo seguridad con el apoyo fundamental de la Seremi de la Mujer y Equidad de Género del Biobío, porque un territorio seguro es aquel donde las mujeres pueden liderar sin miedo.
- Tomando el lugar que nos corresponde junto a la profesional voluntaria Cecilia Bocaz, reconociendo que la política también se hace desde lo comunitario.
- Liderando desde el cuidado con la profesional voluntaria Marcela Muñoz, recordando que para cuidar a una comunidad, primero debemos aprender a cuidarnos.
Los certificados simbolizan un logro, pero el verdadero fruto es la red invisible que hoy une a mujeres de siete comunas del Gran Concepción. Es el grupo de WhatsApp que sigue activo, compartiendo oportunidades y apoyo. Es la certeza de que ninguna lidera sola, porque cuando conectamos voluntades, el impacto se multiplica.
Felicitamos a las 30 nuevas lideresas, cuya fuerza, preguntas y compromiso son el impulso que nos inspira a seguir tendiendo puentes. Agradecemos desde el corazón a los profesionales voluntarios, Javiera, Eduardo, Cecilia y Marcela, quienes donaron su conocimiento y corazón, demostrando que el voluntariado profesional es un motor de transformación real.
Esta escuela es un ejemplo vivo de cómo la acción voluntaria bien articulada fortalece organizaciones, empodera líderes y construye comunidad. Con la vista puesta en el 2026, Año Internacional del Voluntariado, renovamos nuestra invitación: a que más personas se sumen y se atrevan a dar. Porque cuando donamos tiempo, talento y confianza, no solo ayudamos: trascendemos juntos.
Este no es un adiós, es un “seguimos conectando”. Porque hoy, 30 mujeres multiplican su impacto. Y en Fundación Trascender, seguimos aquí, tejiendo redes a su lado.