Por Claudia Castañeda Clarke, directora ejecutiva de Fundación Trascender.
Medio: La Tercera
Reconocer el poder transformador del voluntariado implica entender que cada voluntario no solo impacta en otros, sino que también desarrolla habilidades como liderazgo, resolución de conflictos y trabajo en equipo, conectándose con un propósito.
Decimos que Chile es un país de poetas. Pero también es, aunque lo nombremos menos, un país profundamente voluntario. Un país donde la solidaridad aparece con fuerza en momentos de emergencia, pero que en lo cotidiano opera de forma silenciosa, casi invisible, como parte natural de nuestra vida en común.
En ese contexto, las Naciones Unidas han proclamado 2026 como el Año Internacional del Voluntariado para el Desarrollo Sostenible. La ONU lo ha señalado con claridad en su Resolución 78/127 al definir el voluntariado como un poderoso medio transversal para la implementación de la Agenda 2030, con un rol fundamental en la respuesta a emergencias humanitarias. En un país como el nuestro, expuesto a desastres socionaturales, esto no es una idea lejana. La voluntad ciudadana suele ser la primera en organizarse para contener, levantar y reconstruir.
Pero el voluntariado no se agota en la emergencia. La Encuesta Nacional de Voluntariado de Fundación Trascender muestra un crecimiento sostenido en la participación durante los últimos diez años, alcanzando en su medición más reciente un 30% de personas que han participado en alguna acción voluntaria. A esto se suma que el 57% declara hacerlo porque la experiencia les genera bienestar, mientras que un 41% lo hace porque siente que contribuye a una sociedad más equitativa. Es una práctica en expansión que da cuenta de una ciudadanía activa y, sobre todo, de una disposición a involucrarnos en las realidades y dolores de otros.
Poner sobre la mesa este Año Internacional invita a una reflexión más profunda. El voluntariado es mucho más que una respuesta asistencial. Es una herramienta concreta para enfrentar los desafíos de nuestro tiempo. Reconocer su poder transformador implica entender que cada persona voluntaria no solo impacta en otros, sino que también desarrolla habilidades como liderazgo, resolución de conflictos y trabajo en equipo, conectándose con un propósito.
Desde Fundación Trascender, tras 25 años conectando voluntariado profesional con organizaciones sociales en espacios ciudadanos y corporativos, hemos sido testigos decómo la articulación de voluntades construye vínculos que sostienen la vida en común. Sabemos que cuando existen condiciones adecuadas, el voluntariado no solo responde a necesidades inmediatas, sino que también fortalece la confianza social y proyecta sociedades más resilientes.
Nuestra voluntad y humanidad, es nuestro Patrimonio Social, es por ello que desde las organizaciones de la sociedad civil se promueve año a año la difusión de las distintas alternativas de voluntariado a nivel nacional y en esta celebración del año del voluntariado esperamos que más iniciativas se sumen, y transformemos la solidaridad que siempre ha distinguido a nuestro país en tiempos de emergencia en nuestro mayor legado para las futuras generaciones.
Porque Chile, no es solo un país de poetas. Es también, y cada vez con mayor evidencia, un país de voluntades.
“Toda la naturaleza es un anhelo de servicio. Sirve la nube, sirve el viento, sirve el surco. Donde haya un árbol que plantar, plántalo tú; donde haya un error que enmendar, enmiéndalo tú.”
Gabriela Mistral