En el webinar “De los datos a la acción”, especialistas de la academia, la filantropía y el fortalecimiento organizacional analizaron los resultados del Índice de Fortalecimiento Organizacional (IFO) 2025 de Fundación Trascender.
Con el objetivo de transformar los datos en aprendizajes y oportunidades concretas para la sociedad civil, Fundación Trascender realizó el webinar “De los datos a la acción: Resultados del Índice de Fortalecimiento Organizacional 2025”, instancia en la que se presentaron los principales hallazgos del estudio, que se basa en diagnóstico de 110 organizaciones sociales del país, y se reflexionó sobre los desafíos que enfrentan las organizaciones sociales para sostener su impacto en el tiempo.
La actividad fue liderada por Claudia Castañeda Clarke, directora ejecutiva de Fundación Trascender, y contó con la participación de Ignacio Irarrázaval, profesor de la Escuela de Gobierno y director del Centro de Políticas Públicas de la UC; Yael Senerman, directora ejecutiva de Fundación Olivo; y Emilia González, directora del Centro de Filantropía e Inversión Social (CEFIS) de la Universidad Adolfo Ibáñez, quienes analizaron los resultados IFO 2025 y sus implicancias para el ecosistema de organizaciones sociales.
“Este encuentro nace de una convicción simple: los datos sólo valen si se convierten en decisiones. Hoy vamos a compartir los resultados del IFO 2025, el instrumento que aplicamos para diagnosticar el estado real de las organizaciones sociales en Chile. No vamos a quedarnos en las cifras; queremos que cada organización salga con una mirada más clara de dónde está y hacia dónde puede ir”, destacó al inicio del encuentro Claudia Castañeda.
Organizaciones con propósito, pero con desafíos para sostener su impacto
Uno de los principales hallazgos del IFO 2025 es que las organizaciones sociales muestran fortalezas importantes en las dimensiones asociadas a su misión y modelo de intervención, mientras que las mayores brechas aparecen en capacidades habilitantes como finanzas, comunicaciones y gestión.
Los resultados muestran que sólo un 2% de las organizaciones evaluadas alcanza niveles altos de fortalecimiento organizacional, mientras que el 43% se ubica en niveles medios y el 55% en niveles bajos.
Para Ignacio Irarrázaval los datos entregan una señal alentadora respecto del rol que cumplen las organizaciones. “Me alegra que la dimensión misional esté fuerte. Si ocurriera lo contrario y sólo estuvieran fortalecidas las capacidades habilitantes, significaría que estaríamos en un lugar equivocado”, señaló.
Una mirada similar planteó Emilia González, quien destacó que los resultados no deben interpretarse como una señal de debilidad del sector, sino como una oportunidad para avanzar. “No me sorprenden los resultados, pero sí creo que son una buena noticia para quienes trabajamos en fortalecimiento organizacional. Muestran oportunidades de mejora. Además, es importante reconocer que muchas organizaciones logran ser altamente efectivas en su propósito aun cuando tienen espacios importantes para fortalecer su gestión”, afirmó.
La especialista agregó que el fortalecimiento es un proceso permanente y que difícilmente existe un punto de llegada definitivo para las organizaciones. “Si (el sector de organizaciones sociales) logra alinear su capacidad de gestión a su fortaleza misional, es un sector imparable para el desarrollo del país”, sostuvo.
La brecha entre intervenir y sostener
La conversación profundizó en uno de los hallazgos centrales del estudio: las organizaciones saben qué problema quieren resolver y cómo hacerlo, pero muchas veces no cuentan con las estructuras necesarias para sostener ese trabajo en el largo plazo.
Para Yael Senerman esta realidad tiene consecuencias directas sobre el impacto social: “si el trabajo no es sostenible en el tiempo, tampoco puede generar impacto a largo plazo. Muchas de las causas que abordamos requieren esfuerzos sostenidos durante años”, explicó.
Los panelistas coincidieron además en que la sostenibilidad financiera debe abordarse desde una perspectiva más amplia; más allá de la captación de recursos, destacaron la importancia de fortalecer la gestión financiera, la planificación y el análisis de costos.
“Cuando hablamos de finanzas solemos pensar inmediatamente en fundraising, y eso es importante, pero también debemos preguntarnos cuánto cuesta realmente cada programa, cada intervención y cada servicio que entregamos”, planteó Ignacio Irarrázaval. Y añadió que “la gestión de los gastos y el conocimiento de los costos son aspectos fundamentales para la sostenibilidad”.
Por su parte, Yael Senerman llamó a incorporar una conversación menos habitual en el sector: la eficiencia del gasto. “Siempre hablamos de ingresos, pero también debemos preguntarnos qué hacemos cuando enfrentamos restricciones presupuestarias, dónde invertir y cómo optimizar los recursos disponibles”, puntualizó.
Un desafío compartido por todo el ecosistema
Otro de los resultados que generó mayor reflexión fue la escasa diferencia observada entre territorios. Las brechas aparecen en el norte, centro y sur del país, lo que sugiere que los desafíos de fortalecimiento son principalmente estructurales y no territoriales.
“Una de las preguntas que teníamos antes de analizar los datos era si existirían diferencias importantes entre las organizaciones según su ubicación geográfica. Lo que observamos es que las diferencias son menores a lo esperado y que el desafío atraviesa al sector en su conjunto”, explicó Claudia Castañeda.
Para los panelistas, este hallazgo refuerza la necesidad de diseñar apoyos más pertinentes y diferenciados, considerando factores como el nivel de formalización, la etapa de desarrollo o el ámbito de trabajo de cada organización.
“Es muy distinto acompañar a una organización que trabaja en educación que a una que trabaja en cultura. También es distinto apoyar a una organización que está creciendo a una que está redefiniendo su estrategia”, explicó Yael Senerman. “Por eso es tan importante mantener una relación cercana con las organizaciones y comprender sus necesidades específicas”, acotó.
Asimismo, la directora de Fundación Olivo añadió que el fortalecimiento no ocurre únicamente dentro de cada organización: “cuando las organizaciones se encuentran, colaboran y construyen redes, se generan procesos de aprendizaje y fortalecimiento que son difíciles de lograr de manera individual”, afirmó.
Del diagnóstico a la acción
El webinar concluyó con una reflexión compartida: los resultados del IFO 2025 no buscan instalar una visión pesimista sobre la sociedad civil chilena, sino aportar evidencia para fortalecerla.
“Estamos lejos de querer mostrar una sociedad civil en riesgo”, concluyó Claudia Castañeda. “Lo que buscamos es generar conexiones, construir capacidades y demostrar que este no es un desafío que las organizaciones deban enfrentar solas. Fortalecer a las organizaciones es fortalecer las causas que impulsan y, con ello, contribuir al desarrollo del país”.
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